lunes, 24 de junio de 2013

10. Día 7 y 8 Dibulla - Villeta

Día 7

Salimos de Dibulla con rumbo a San Alberto, en inicio, puede uno pensar que la aventura ha terminado y solo resta conducir tranquilamente hasta casa…

Pues no, no es así, cada día trae sus propias preocupaciones, y pues, sin querer excusarme, sentí el peso del viaje… realmente no había dormido muy bien el día anterior, además, mi malestar estomacal parecía no tener fin… y ese peso del viaje, atacó en plena carretera… me comenzó a dar sueño.

Para muchas personas que no lo han vivido, es muy difícil creer que uno pueda llegar a quedarse dormido manejando, y pues, si, es difícil de creer, pero ojo, le puede pasar a cualquiera….

Después de 6 días de mucho esfuerzo físico, de madrugar, de aguantar calor, sed, de rodadas de casi 10 horas diarias, después de esto y más, nos subimos a la moto, sabiendo que tenemos una rodada de al menos 10 horas, que tenemos por delante algo así como 500 Km, y que eso solo será la mitad del recorrido…

No sé si es solo a mí, pero el camino de regreso tiende a generar cierto afán de llegar a nuestro hogar, dulce hogar…

En todo caso, y volviendo al cuento, me dio sueño, entonces, la primera reacción, es decirse a sí mismo: “no, no me voy a dormir”, trata uno de agarrarse fuerte al manillar, abrir lo más que se puede los ojos, concentración absoluta en el camino, adoptar una mejor posición en la moto… y funciona perfectamente, se le quita a uno el sueño… si, funciona, pero solo por 1 minuto… 

Al cabo de ese minuto, le vuelve a dar sueño a uno, y ya no sirve la estrategia anterior… 

comienza uno a sentir de a poco que se cierran los ojos, se va el ruido, todo se torna oscuro y calmo… pero uno los abre de nuevo, y vuelven a empezar a cerrarse y este micro ciclo se repite cada vez más, hasta que en una de esas uno se va de largo en una curva, o se pasa de carril, o como me pasó a mí, que me pegué demasiado a un camión y cuando vi los “Stop’s” alumbrarse, corrió todo un torrente de adrenalina, abrí tanto los ojos que me dolieron, todo se puso en cámara lenta, me corrió un sudor friiiiiiio, sentí una picada en el corazón, bastante dolorosa de por sí, y sin pensarlo, como por instinto, e inmediatamente mi pie derecho se ubicó sobre el freno trasero y mi mano derecha se comenzó a cerrar…

Afortunadamente para mí, frene muy bien, no hubo consecuencias, y nadie se dio cuenta…

Después de eso, estuve muy despierto, sin embargo, mi malestar estomacal me tenía muy mal, y al cabo de un rato, nuevamente me dio sueño, pero esta vez, a los primeros síntomas, paré y les expliqué a mis compañeros de viaje lo que pasaba. Para sorpresa mía, uno de ellos venía igual y su despertar fue verme frenar…

Me acosté en el pasto, cerré los ojos, creo que dormí por unos 3 o 4 minutos, y me levanté como nuevo, esa es la cura, lo mejor que pueden hacer, parar, descansar 5 minutos, cerrar los ojos, tomar algo… al primer síntoma de sueño, paren, no importa, van a ser 5 o 10 minutos realmente bien invertidos.


Después de esos minuticos de relax, tuvimos una rodada sin novedades, pude parar en uno de los lugares del camino que más me gustaron, los sembrados de palma!




Es un paisaje espectacular, las palmas son imponentes y forman un paisaje algo sombrío, místico, cautivante…

Tuvimos un pequeño retraso, y nos vimos obligados a hacer una parte del trayecto en la noche, fue una jornada muy agotadora, pero llegamos a San Alberto sin novedades como a las 7:15 P.M.

Día 8

Arrancamos muy temprano, con el objetivo de estar en Bogotá antes de la hora pico.

Fue una rodada maravillosa, buena velocidad, carreteras desocupadas, clima fabuloso, y según nuestras cuentas, vamos a llegar a Bogotá una hora antes de lo pensado…

Todo eso nos llenó de entusiasmo, tanto así, que al llegar a Honda a eso de la 1, pensamos en seguir y no parar a almorzar, por lo que hacemos una pequeña parada de hidratación.

Seguimos hacia Villeta, pero nos encontramos con que la vía estaba cerrada, y que solo la abrían hasta las 6:00 p.m., debido a los trabajos que se están realizando en la vía, todavía, como consecuencia del invierno del 2012.

Unas motos se nos acercan y nos ofrecen mostrarnos un camino “en muy buen estado” la que según ellos, nos va a llevar adelante del derrumbe, así no tendremos que esperar.

Decidimos ir a mirar, tomamos una vía secundaria, pero pavimentada, avanzamos aproximadamente 2 KM, y el guía, nos da las indicaciones que debemos seguir: “sigan derecho, y cuando encuentren una Y, con una llanta grande, de un tractor, deben tomar el camino de la izquierda.”

Cuando le preguntamos por el estado de la vía, nos dice: “esa vía está muy buena, solo hay un pedazo destapado, pero sin problemas, y en esas motos, en 30 minutos llegan al otro lado… si eso hasta los camiones se van por ahí….”

Saúl, de inmediato se muestra escéptico, Paul, se declara ansioso y quiere tomar el camino, por lo que me toca decidir…. Lo cual realmente no quiero hacer, por lo que les digo que lo echemos a la suerte, con una moneda… la cual gana Paul, entonces, a tomar la trocha.

A los pocos minutos comenzamos a tener problemas para avanzar, grandes pantanos, carretera en muy mal estado… pero bueno, ya decidimos, y pues, hagámosle…






El camino está transitable, hasta que llegamos y vemos esta perla:



Al ver esto, Saúl dijo que deberíamos devolvernos, Paul, dijo, eso lo pasamos sin problema… yo…. Emmm, me daba pereza devolverme así que le pregunte a alguien de los que venía en sentido contrario, quien nos dice, “el único pedacito feo es este, de ahí para allá todo está bien”, con lo cual creo que debemos seguir y convencemos a Saúl para continuar.

Para sortear este camino, tuvimos que desmontar las maletas, Paul el primero, se metio en uno de los lodazales y quedó atascado, por lo que corro a auxiliarlo, me meto en el agua, y le digo: “no acelere”, y pues, adivinen…

Siiiii, aceleró, la llanta patinó, y yo quedé absolutamente embarrado… (Menos mal no me había quitado el casco, o si no, hubiera comido barro).

Bueno, empujamos y sacamos la Ninja del barro y luego, guiándola, la pasamos al otro lado. Luego, el turno de la VSTROM, entre los 3 la empujamos, yo ya estaba todo embarrado, entonces, que más da, desde el lodazal, sosteniéndola para llevarla al otro lado.

Finalmente, la FZ, la cual, aparte de una derrapada sobre barro, pasó sin ningún problema.

Este es el pedazo de recorrido más lento de todo el viaje, un poco más de 1 hora, para un tramo de no más de 100 metros, y claro, nos tocó devolvernos por las maletas…

Antes de arrancar nuevamente, nos tomamos lo que teníamos (media botella de agua para entre los 3 y 3 Mangostinos comprados en la entrada a Honda)

Continuamos nuestro camino, por una vía llamada “Cambao”, y después de cerca de 40 minutos, vemos la marca en el camino:



Este tipo de señas, hacen que uno sienta que ya va a llegar…

Esta vía, tiene unos paisajes sensacionales, realmente bonitos



El camino sigue, subimos, bajamos, giramos, pasamos por caminos, pasto, piedras, incluso unos cuantos riachuelos y luego, después de tal vez 2 horas de recorrido, llegamos a la montaña, y se ve un camino en lo alto de la montaña, lo que nos hace pensar que por fin vamos a llegar…

Comenzamos a subir un camino muy empinado, de piedra muy suelta, muy difícil la conducción, las motos no tienen estabilidad y frenar es muy riesgoso, no solo por perder la poca estabilidad, sino porque de inmediato, se desliza, y al poco tiempo, nos cobra factura, y la DL650 es la que paga con una caída.

Afortunadamente nada grave, pero es evidente la molestia y fastidio por este camino que parece no tener fin.


Levantamos la moto y seguimos el camino,

Seguimos por casi uno hora más y ya empieza a caer la tarde, y el miedo me invade, andar en trocha, y de noche….  De repente, tengo esta vista:


Es la puesta de sol, sobre el valle del rio Magdalena…

Esto es uno de esos detalles que uno debe buscar, algo que lo tranquilice, que le permita, a pesar de las dificultades, contemplar la inmensidad y belleza de la naturaleza (o lo que a cada uno le guste) y tomar un nuevo aire, para poder seguir y nunca desfallecer.

Alrededor de las 6:00 p.m., llegamos finalmente, solo que no podemos pasar, porque justo en el punto en el que se une la trocha con la vía, un camión ha quedado atascado, bloqueando el paso y lo peor, se niegan a devolverse…

Después de unos minutos en los que vemos como los intentos de tomar tracción, lo único que logran es hacer más grande la zanja de cada una de las llantas, y unas cuantas descolgadas.
Finalmente, dejan descolgar el camión y nos dan paso. Tomamos la carretera, pero por esas cosas de la vida, uno de nosotros toma el rumbo equivocado, y gracias a una persona de la zona, quien se ofrece a alcanzarlo y avisarle, logramos re agruparnos.

Seguimos nuestro camino, y en la primera caseta, paramos a hidratarnos y comer algo, pues son casi las 7 de la noche y no hemos almorzado.

Acordamos seguir hasta Bogotá, pero es evidente el cansancio y antes de entrar a Villeta, comienza a llover torrencialmente, por lo que decidimos buscar hotel y pasar la noche.




Ver San Alberto - Villeta en un mapa ampliado

Próxima entrada. Día 9 Fin del viaje

6 comentarios:

  1. oye copadre muchas gracias hice riohacha, cabo de la vela, luego camarones, luego mayapo...super bien comi chivo y raya, negocie bastate y me fue super gracias a tu blog y tus indicaciones la pasamos super

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    1. Alvaro, es muy grato para mi leer este comentario. Gracias por compartirlo y me alegra enormemente que hayas podido visitar este maravilloso lugar. Espero haya sido uno de esos viajes inolvidables y que puedas compartirlo con tus amigos y conocidos!
      Saludos!

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  2. Cesar, excelente descripción de esa última etapa del viaje. Se podría pensar que el retorno es lo más fácil, pero pudimos comprobar que en realidad es lo más duro, a causa del cansancio, y puede resultar peligroso inclusive!

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    1. Gracias, he querido relatar no solo una ruta, sino unas experiencias para compartir.

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  3. Uff, y quien se iba a imaginar que luego de estar en la mitad del desierto, el reto más grande lo fuéramos a encontrar en tierras que se suponen un poco más familiares para nosotros... Ni idea de que esa via la cierran en ambos sentidos de lunes a viernes desde las 11:00 hasta las 18:00

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    1. Si, para nosotros fue una tremenda sorpresa...
      El viaje y la aventura solo terminan al llegar a casa!
      Saludos.

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