Dia 2. Del Cesar a la Guajira.
Iniciamos muy
temprano, pero antes de partir, una revisión de las motos, lubricación de
cadenas y revisión del nivel del aceite (muy buena y diría yo obligatoria práctica
antes de rodar).
Tenemos un
largo recorrido, la meta es el corregimiento de Palomino, el cual es el punto limítrofe
entre los departamentos de la Guajira y el Magdalena, es un recorrido de cerca
de 500 KM:
Es un
recorrido muy interesante debido a la gran cantidad de paisajes diferentes que
podemos observar, llanuras verdes, grandes pastizales, imponentes montañas y
desfiladeros, atravesamos la “zona bananera” y los grandes sembrados de palma, hacemos
el recorrido a un buen ritmo, “sin prisa, pero sin pausa” o bueno, las pausas
obligatorias cada hora y media.
Debo
reconocer, la ruta del sol es una muy buena carretera, aún la mayor parte es a
un solo carril, buen asfalto y ya han inaugurado varios tramos de la doble
calzada, sin embargo, nos encontramos con algunos trabajos en la vía, buen
momento para descansar y estirar las piernas.
A eso de las
5:40 P.M. alcanzamos nuestro objetivo, un hostal llamado “Los Coquitos”, a
escasos 10 KM de Palomino, un lugar recomendado, y el cual nos recibe con esta
vista:
En “Los
Coquitos”, existe la opción de acampar, o de alquilar un “cambuche” o hamacas.
La vista al
mar es sencillamente espectacular, es un lugar muy tranquilo, con una buena decoración, y nos
reciben 2 viajeros Argentinos quienes vienen en bicicleta.
Les confieso,
este viaje es duro, difícil, agotador, pero ver que alguien lo hace desde más
lejos, en bicicleta, nos hace sentir que no estamos haciendo ningún sacrificio
ni esfuerzo en comparación.
Decidimos
quedarnos en los cambuches, por lo que pagamos $75000 por los 3
(aproximadamente $37 USD).
Al rato llego
“Guille”, el dueño, un Argentino, muy amable, quien nos ofrece traer algo de
Palomino para nuestra cena.
Mientras
llega la cena, nada mejor que bajar al “pozo” que se forma con las aguas de un
riachuelo que hace su desembocadura al mar, pero que gracias a unos trozos de
concreto se empoza y sirve de piscina, luego un rato en la playa contemplando
un mar intranquilo pero majestuoso…
Si no se va a
rodar al otro día, es un excelente lugar para unas buenas cervezas, bajo la luz
de la luna y el susurro de las olas…
Buen lugar
para descansar, recomendado!!!
Próxima
entrada, camino a Boca de Camarones.

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